It's Oh So Quiet...

Aqui publico anecdotas, publicidad, cuentos y poemas propios ;D.

El dinosaurio

...y cuando despertó el dinosaurio seguia ahi.

 

Este cu8ento, no me acuerdo de quien es, pero tenia que publicar algo xD!

Mis Amigas

 

La jovencita despertó en su cama blanca, tomó un poco de agua del vaso que se encontraba junto a ella.

Era una hermosa jovencita rubia, de ojos azules y con leves ojeras violetas.

Se estiró y miró a sus amigas que despertaban al mismo tiempo y se vestían simultáneamente a ella.

-Oye, hazme caso, Daniela, te digo que el día de hoy no me gusta mucho mi aspecto, esta camisa blanca me queda demasiado ajustada y siento que me roba la respiración. No tengo tanta movilidad como a mí me gustaría ¿Qué piensas?- decía la rubia mirando a la susodicha.

- Te ves preciosa, Elis- decía sonriendo la pelirroja que estaba vestida con ropa blanca también y sus grandes ojos  más amoratados que su amiga y maquillados de tal manera que intentaba ocultarlo, como acostumbraba hacerlo desde que la rubia la había conocido.

La joven rubia caminó por el pequeño departamento, casi claustrofóbico. Se reía de los chistes de sus amigas, mientras el desayuno lo servía para tres, como todos los días, Daniela había hecho el desayuno y puesto la mesa, y además se había sentado antes que ellas. Se limitaba a tostar pan, hacer huevos revueltos y una jarra de jugo.

 

Te digo que está cada vez más enferma, no entiendo porque los médicos no le dan otra medicina, ésa bien saben que no van a disminuir sus alucinaciones,  decía una jovencita, vecina de Elis y Daniela que caminaba junto a su compañera de cuarto por el pasillo del edificio de la universidad.

Si, si, pero ya te he dicho que no pueden cambiar el medicamento mientras no pueda tomárselo ella sola, respondía la otra bastante seria.

 

Pobre de la chica, llevo años escuchando que está enferma ¿sabes algo, Daniela? Soy muy afortunada de tenerlas como compañeras y de compartir este cuarto que parece ser el más grande del campus, la rubia le sonreía a su amiga.

Yo también pienso que somos afortunadas por habernos conocido ¿aun recuerdas? Mucha gente me cree loca por juntarte con nosotras, pero no creen que alguien pueda juntarse con las populares y estar en la habitación más grande del modulo así de la nada, respondía la pelirroja mientras masticaba lentamente el pan tostado.

Uffff! me alegro tanto de no tener clases hoy, suspiró la castaña que estaba sentada a un lado de Daniela y al mismo tiempo se estiraba como un gato.

 Yo me alegro que las cuatro tomemos las mismas clases, así podemos hablar todo lo que queramos, por que seremos amigas hasta la muerte ¿verdad, Elis?, dijo la otra rubia mientras las cuatro ponían su mano al centro de la mesa.

 

Las tres muchachas observaron a la pelirroja que seguía masticando lentamente. Se rieron mientras platicaban y se reían de sus chistes tan crueles o de sus críticas hacia otras chicas del campus.

 

Daniela, hoy te noto muy extraña ¿te pasa algo? Dijo Elis algo preocupada por su amiga.

No es nada, es solo que siento que nos han estado observando mucho dijo la pelirroja encogiéndose en hombros.

Sí, estoy de acuerdo, últimamente yo también me siento observada sobre todo por ese estudiante de medicina que llegó hace poco, dijo la otra rubia mientras se regocijaba arreglando su cabello.

Ustedes son bastante raras ¿se los había dicho? Dijo la pelirroja riéndose divertida.

Si dijeron todas a coro, se reían divertidas.

 

Un extraño resplandor en su ventana llamó la atención de Elis y Daniela, se levantaron lentamente y se acercaron al mismo tiempo observando la ventana fijamente. Detrás de esta se encontraban dos hombres de bata blanca observándolas con gestos preocupados y serios.

 

Su esquizofrenia se está haciendo cada vez más grave, debemos atenderla como es debido, dijo el más joven mientras veía en dirección de la rubia que los miraba simultáneamente.

Sí, pero las doctoras ya la han monitoreado por el pasillo B, y está confirmado que no se tomará sola las medicinas a menos que se las demos en la mano, decía el segundo doctor que era notablemente más viejo que el primero y otro que acababan de ingresar en el pequeño cuarto.

Entonces ¿seguiremos medicándola con el agua de las mañanas? El tercer medico que acababa de entrar se notaba en una edad intermedia, no estaba tan viejo como el segundo, sin embargo no era tan joven como el primero.

Hay  que monitorearla una hora más, si sus ondas cerebrales siguen alterándose más de lo normal, yo mismo entraré a darle las medicinas.

 

Las jovencitas regresaron a la mesa con gestos de molestia, Daniela levantó los platos ya que Elis se encontraba lo suficientemente molesta como para hacerlo y seguramente terminaría rompiéndolos.

Se sentaron de nuevo mientras la castaña y la otra rubia se limitaban a hacer gestos de molestia e intentaban borrarlos haciendo comentarios graciosos.

 

¿Saben algo? Tuve un sueño muy extraño, soñé que un hombre me decía que ustedes no existían y muchas cosas extrañas, pero me di cuenta de que estaba teniendo una pesadilla cuando la cara se le desfiguró dijo la pelirroja.

¡Yo soñé exactamente lo mismo! Dijo Elis brincando de su silla.

¡Oh! Eso no es justo, tú y Elis suelen tener los mismos sueños la mayoría de las veces, refunfuñó la castaña mientras se cruzaba de brazos.

Bueno, toma en cuenta de que ellas se conocen de un poco más, Mariana, dijo la rubia mientras se levantaba y ponía  sus manos en el chorro de agua.

Por cierto, miren el tatuaje que me hice la semana pasada, no quise decírselos antes porque quería recordar el motivo de que me lo hubiese hecho, dijo mariana sonriente enseñándoles el brazo.

¿Qué es? ¿Un código? Dijo la Daniela un tanto interesada.

Creo que es una fecha dijo la castaña encogiéndose de hombros.

Saben... a veces pienso que todo esto no es real y que ustedes son producto de mi imaginación dijo Elis mientras las observaba.

Tienes razón, esto es un poco irreal a veces..., dijo la otra rubia observándola fijamente.

Claro que somos reales, miren, la pelirroja sacó uno de los cuchillos de la mantequilla que estaba en la mesa y se hizo una delgada línea en el brazo y después suizo lo mismo con sus amigas, pero ella fue la única que hizo gesto de dolor.

 

El hombre canoso entró al cuarto y las cuatro jovencitas lo miraron, las rubias y la castaña se levantaron.

- Daniela, ya es hora de tus medicinas, esta vez es una dosis más fuerte... tus amigas han estado muy activas el día de hoy y ya han hecho que te lastimes de nuevo, Daniela- dijo mientras le inyectaba una pequeña dosis en el brazo.

Te odio, con amor: tu ex

Te Odio, con amor Tu ex.

 

La jovencita miraba desde la azotea como las patrullas y la gente se arremolinaban debajo de ella, podía ver el listón amarillo brillar con la luz de la ambulancia que acababa de llegar; pudo ver la gabardina azul de ese que había hecho que tomara la decisión de saltar, esto le hizo acercarse al filo del edificio arrebatando un grito aterrador de los presentes...

 

On top of the roof

The air is so cold and so calm

 I say your name in silence 

don't want to hear it right now

The eyes of the city

Are counting the tears falling down

Each one a promise of everything

You never Found  

                                      - - -

La jovencita despertó lentamente, se quedo boca abajo pensando en los planes del día, rápidamente recordó que tenía que reunirse con él, a las diez en punto debía estar en el café.

Se levantó de golpe, él quería hablar con ella. Quizás con suerte sería lo que ella esperaba.

Se quitó el pantalón del pijama, se detuvo en la sudadera y se asomó por la ventana, estaba nublado.

Se retiró y se quitó  la sudadera, caminó desnuda por la habitación para llegar la baño, entró en la ducha. Dejó que el agua caliente la recorriera y mojara su cabello, la adrenalina hacía que su corazón latiera tanto que incluso llegó a pensar que en cualquier momento le daría un infarto.

Se aplicó  su shampoo favorito, uno de olor a fresas que le encantaba, dejó que el agua lo enjuagara y salió rápidamente, milagrosamente solo había durado quince minutos.

Salió y sacó el vestido blanco de tirantes gruesos, abombado en las partes bajas, se puso la segunda parte de éste. Un chaleco largo que le daba cierto toque de elegancia ya que éste bajaba diez centímetros más que el largo del vestido.

Cepilló  su cabello aromatizado, éste quedó de un lacio agradable y vaporoso, observó su manicura francesa que hacía juego con su vestido, y se puso sus tenis negros para quitar ciertas formalidades, tomó su boina francesa y salió apresurada, para regresar segundos después y tomar un bolso negro.

Se encaminó hacia el café, solo tenía que bajar las escaleras y caminar unas cuantas cuadras.

- - -                                             

La jovencita seguía mirando al horizonte, todas las luces de la ciudad, miró hacia arriba. Un helicóptero sobrevolaba el edificio.

- Que fastidio- bufó entre dientes.

El aire movía lenta y delicadamente su cabello que estaba empapado por la lluvia.

Vio correr hacia el edificio, al joven de la gabardina azul, que rozaba el negro, suspiró tristemente.

Comenzó a dudar, se preguntaba si le dolería... Pero que estaba pensando, nada podria dolerle mas que eso.

El número de personas se había duplicados al igual que las patrullas, tenían la camilla preparada y los bomberos habían arribado poniendo un colchón gigante, de esos que usan en los bungies.

- Bah...- dijo molesta sin expresión en su rostro.

Caminó varios metros hacia la derecha alejándose de la multitud y toda medida de seguridad posible.

Rápidamente la gente se arremolinó de nuevo, y tuvieron que acordonar de nuevo el área, mientras los bomberos intentaban cambiar apresuradamente el colchón.

Escuchó la puerta de la azotea abrirse abruptamente, miró de reojo y divisó al joven de cabello negro, sin aliento, con una mano en el pecho, mirándola petrificado.

 

I scream in to the night for you 

Don't make it true

Don't jump

The lights will not guide you through

They're deceiving you

Don't jump  

Don't let memories go

Of me and you

The world down there

Out of view

Please don't jump, don't jump (...)

---

 Llegó al lugar de encuentro acordado, el joven ya la esperaba. Notó como las otras mujeres presentes se lo comían con la mirada, y claro no había razón para no hacerlo. Era perfecto, tenía la piel blanca como la nieve, cabello negro y alborotado, ojos claros que resaltaban ante sus ojeras causadas por las largas noches de fiestas, delgado y de espalda ancha.

Vestía casi a juego con ella, una gabardina azul que pisaba los talones al negro, pantalones negros, zapatos del mismo color y relucientes y un suéter blanco de cuello de tortuga.

Tomaba lentamente un café expreso, noté que no había dormido bien al momento que me examinó de pies a cabeza, ya que sus ojeras estaban mucho más remarcadas.

-Que bonita- sonrió, sus dientes perfectos eran el resultado de tener un padre dentista que había ejercido casi 50 años antes de tener que retirarse por enfermedad, le devolví la sonrisa tímidamente mientras le daba un rápido beso.

- ¿Me tardé mucho?- miró apenada su reloj, pero había llegado a la hora en punto, como era su costumbre.

-No, yo llegué temprano, mi reloj se adelantó- soltó una carcajada.

-Ah, ya veo- la mesera se acerco- quiero un capuchino por favor, y en vez de mucha canela, quiero cocoa- la mesera me hizo mala cara y se retiró.

-Ya empezó a llover- dijo mirando a través de vidrio, de extraña manera le evitaba la mirada a toda costa.

- ¿te sientes bien? Miró con atención sus ojeras.

-No dormí bien- siguió mirándolo hasta que le respondió con una nueva y reluciente sonrisa, de esas que solían quitarle la respiración.

- Pesadillas- dijo ella entre risas.

- Peor que eso- dijo seriamente lo que le preocupó aun más debido a que no era normal que él estuviese tan serio.

- Sabes que puedes contarme, soy tu novia- le tomó la mano, pero él estaba como ido- bueno, en ese caso, déjame contarte que...- la interrumpió.

- Me acosté con Edith- la miró fijamente- simplemente paso la semana pasada cuando seguías de viaje,  y no solo es eso, ayer en la tarde me hablo y me dijo que estaba embarazada y que sus papás me están exigiendo que me case con ella- miró al lugar de la jovencita, pero ella ya había salido corriendo.

Corrió llorando mientras la fría lluvia la golpeaba cruelmente, el rimel le había manchado los pómulos, pero no pareció importarle, dejó las cosas en su apartamento, escribió una pequeña nota y la pegó en la mesita, despues salió sin ponerle el seguro a su puerta y subió a la azotea de su edificio que contaba con 15 pisos.

---

-¡Perdóname!- gritaba desesperado al ver que ella solo estaba aun paso de su final.

- No, te odio... te odio, Guillermo- él se acercó y tocó su pierna.

- por favor... no saltes...- dijo mientras la voz se le quebraba.

Ella se volteó y miró fijamente, mientras su agitada respiración se calmaba poco a poco y su rostro se relajaba cada vez más.

- Si, ven... vamos a hablarlo, yo te amo y...- ella lo miró intentando transmitirle todo el dolor que le había causado eso.

-Lo siento, yo también te amo... quería casarme contigo, pero ahora creo que mi odio y mi dolor, rebasa el amor que siento por ti- cerró los ojos y suspiro- perdóname.


"I'll Jump for you..."

EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO

Esta historia puede estar un poquito fumada para ustedes, pero para mí fue algo diferente y entretenido.
La historia comienza el 7 de Abril, una hermosa niña estaba sentada en el patio de su enorme casa  junto con su mejor amiga, el nombre de estas eran Lorena y Elizabeth, respectivamente. El padre de Lorena era un el orgulloso dueño de las cadena de Mercedes Benz a lo largo del país así que pueden estar seguros de que estaban bien forrados de dinero, por lo tanto Lorena podría pensarse que era una malcriada y enfadosa muchachita.
Pero no, a diferencia de sus dos hermanas, era una muchachita educada y sencilla, pero era una niña demasiado -y quizá era su único defecto- sincera.
Bueno, basta de descripciones, que ya me canse de describirles todo.
¿En qué me quedé? Ah, es verdad, Lorena y Elizabeth leían el nuevo libro del maguito ese, el mártir de mártires. Bueno, el hecho es que Lorena comenzó a aburrirse de solo escuchar lo que leía su queridísima amiga, así que se levantó y se estiró como si quisiera alcanzar las hojas del árbol de cinco metros.

-¿Qué? Apoco ya te aburriste, Lore...- Elizabeth le dedicó una sonrisa a su amiga que la miraba encandilada por haber visto directamente al sol.
- Si, la verdad si, vamos a mi casa- le tendió la mano a su amiga y esta sin más remedio aceptó la oferta, cerró el libro con una hoja seca en la página donde se había quedado.
- y... ¿qué vamos a hacer en tu casa, Lore?- dijo mientras, la susodicha la jalaba apresurada.
- Pues, a ver qué hacemos, ya me aburrí de solo escucharte, Liz- dijo en un resopló al llegar a la puerta de la gigantesca residencia que se ubicaba en "Las Cañadas".

Para ser más exactos, era una de las mansiones as grandes de todo el residencial, blanca con cristales azulados y marcos plateados, con 5 habitaciones y 3 baños completos, una sala de estar, un recibidor, un comedor, una cocina con barra, y un comedor en la cocina, sala de lavar,  etc. En conclusión, era una cosa enorme y costosa.

Bueno, regresando a la historia, las dos se sentaron en la gigante sala color mármol y se pusieron a leer de nuevo, esta vez cada una con su propio libro y al mismo ritmo, así que podías ver los mismos gestos en ambas al mismo tiempo como si estuvieran controladas por computadora. Poco a poco, ambas fueron cansándose de leer, y estando sentada en la una de las salas más cómodas, comenzaron a cabecear.

Ambas se levantaron de golpe dejando el libro a un lado de sus sillones individuales, se miraron un poco apenadas.
-Ya me cansé de leer, ¿hacemos otra cosa?- dijo Lorena con un bostezo y mientras se estiraba de nuevo, recibiendo una respuesta afirmativa de parte de su amiga que se acomodaba la diadema.

Ambas subieron a la habitación de juegos, o al menos eso tenían planeado. Lorena abrió la puerta de golpe, esperando un enfrentamiento con sus hermanas que solían pasársela ahí, para su sorpresa encontró solo un plato de galletas con un letrero que decían "NO TOCAR" pensando que eran simplemente de esas absurdas advertencia de su hermana mayor, ambas tomaron una galleta para cada una. Al primer gran mordisco, ambas comenzaron a hacerse pequeñas hasta quedar del tamaño de un ratón, todo en la habitación se veía mil veces más grandes de lo normal, en las patas de la mesa divisaron al perro chihuahua de Lorena, "Mina" que era el nombre que le había puesto su hermana más pequeña -si se preguntaban, si, Lorena es el sándwich de la familia- así que se acercó extrañada al ver a la perrita colocarse un arreglo muy elegante entre las orejas.

-Mina, ¿Qué haces?- la perrita temblaba con los ojos llenos de lagrimas.
-Oh, llegare tarde a ver a la Alcaldesa- dijo con una voz chillona y quebrada mientras salía corriendo y salía por la única puerta que había, Lorena y Elizabeth se echaron a correr para poder alcanzarla abierta.
De nuevo se encontraron del mismo tamaño, pero esta vez, se encontraban en el patio del que habían salido casi una hora antes.

-¿pero qué...?- exclamó Elizabeth aterrada- nosotras estábamos en una sala, y estábamos pequeñas y...y... creo que por fin me he vuelto loca, Lore-  miró a Lorena que miraba fascinada al fondo del patio- ¿y ahora que traes?- miró en la misma dirección y encontró una mesa arreglada del a manera más elegante que puedan imaginarse, un mantel de seda y bordados de oro, un juego de té con las mismas características -porcelana blanca y adornos de oro- y los cubiertos ya deben imaginarse de que material estaban hechos.
Sobre el lado derecho de la mesa estaba un plato gigante con bizcochos y galletas, mientras del lado izquierdo había un gran número de manjares.

-¡Nunca había visto tanta comida junta!- gritó Elizabeth mientras se sentaba emocionada.
-Levántate, tonta, esto no es para nosotras- las voces de dos personas las hizo mirar hacia atrás.

-Oh, por supuesto que es para ustedes- dijo una señora que estaba vestida de una manera extraña, más bien demasiado estrafalaria.
-¿Mamá?- exclamó de nuevo Lorena mientras se acercaba sorprendida hacia su madre que también se acercaba brincando y tarareando algo que ella no conocía.

-Oh, no, yo soy la costurera de la Alcaldesa- dijo con un tonito irritante, que parecía más bien una enfadosa canción que a Lorena le sonaba.
La otra mujer se acercó brincando y tarareando aun más fuerte.
- Y yo soy fotógrafa- seguía brincando de tal forma que las ganas de aventarles la tetera de porcelana no les sobraba a ambas muchachas.
-Vamos, siéntense- dijo divertida.
-Oye, Lore... ¿Qué esa no es tu hermana Aurora?- Lorena asintió extrañada por la estrafalaria conducta de su  hermana que en dado caso, en vez de haberla saludado simplemente le habría lanzado un tenedor.

Ambas comenzaron a comer un poco de todo, mientras la Costurera y la fotógrafa hablaban en acertijos y gritaban como chachalacas. Por fin se dignaron a unirse a la plática, pero entre mas coherencia trataban de darle, más respuestas incoherentes y fuera de lugar era lo que recibían.
La costurera y la fotógrafa miraron sus relojes de bolsillo y brincaron al mismo tiempo soltando carcajadas nerviosas.

-¿pasa algo, mamá?- dijo Lorena con su molesto tono tan educado.
-Que no soy tu mama, y se nos hace tarde para la fiesta de té de la alcaldesa- dijeron parándose y corriendo, las muchachas se pusieron a perseguirlas hasta llegar a la puerta de nuevo. Al abrirla entraron a un elegante salón arreglado de la misma manera que el patio donde habían estado segundos atrás.

-Lore, esto ya me está asustando...- dijo Elizabeth mientras miraba que llevaba una ropa completamente diferente e igual de estrafalaria a la de los presentes.

Lorena estaba absorta mirando el salón, al fondo pudo divisar a una niña gritona, rubia y bastante excéntrica caminar y empujar a todo mundo, hasta que pasó por donde estaba ella y le dio por empujarla más fuerte que a todos.

-Óyeme, maldita mocosa ¿Quién te crees que eres para empujarme así, eh?- un montón de gorilas se acercaron a ella (no lo digo como ejemplo, ni es una forma de llamarle a los guardaespaldas, estos realmente eran gorilas).
-Pues para tu información, yo soy la alcaldesa y hago lo que se me hincha la gana ¿me escuchaste?- la niña se fue corriendo mientras tiraba las charolas de los meseros y derramaba el jugo de uva sobre los presentes.
-¿Qué esa no es tu hermana?- dijo Elizabeth algo sorprendida, Lorena estaba lo bastante molesta como para acercarse y abalanzarse sobre ella, pero su rabia se calmó al ver a su "papi" acercarse con Mina en el brazo.

-Ah, papi, por fin te veo, creo que hay una fuga de gas en la casa, todos están muy raros y...- el hombre soltó una carcajada.
- ¿Qué todavía no se dan cuenta?-  dijo mientras seguía riéndose, y mientras Mina, se unía a su burla.
-¿darnos cuenta de qué?- dijo Elizabeth sorprendida.
-La única manera de salir de aquí es por la misma puerta por la que entraron- dijo mirando la puerta mientras Mina la apuntaba con su temblorosa pata.

Ambas se acercaron a la puerta y la abrieron, se encontraron con un precipicio, y aterradas dieron un paso hacia atrás.
-casi nos caemos, Liz- dijo Lorena tomándola de la mano.
- ¿casi?- la mocosa salió por detrás y las empujo. Ninguna de las dos se dio tiempo de gritar, así que solo sentían como sus cuerpos pesados iban cayendo, hasta que tocaron fondo.

Ambas despertaron al mismo tiempo, de golpe e igual de sobresaltadas. Miraron el libro que estaban leyendo y lo aventaron al suelo.

Media hora después, llegué yo y es así como esta historia tan fumada llega a ustedes... aun me pregunto: ¿de cuál canijos se fumaron ese par en mi ausencia?

 

Basada en una historia real...

El joven se dispuso a salir de la habitación de su mejor amigo, se dirigirían directamente al concierto que tanto habían esperado.

Cuando llegaron a la explanada del auditorio pudieron observar que sería de los últimos en entrar, a lo lejos divisaron a su amiga, esa que conocían de secundaria.

- ¡José!- gritó ella, mientras el mejor amigo del joven se acercaba lentamente.

- ¿ya viste al fila? Te dije a las cuatro, pero como siempre llegas a las cinco- dijo molesto.

- perdón- respondió ella sonriendo.

Se mantuvieron formados, platicando de nada, tomando fotos  y comiendo dulces, hasta que el joven se dignó a preguntar por la mejor amiga de su "hermana" como el solía llamarla.

- Cuidando a su sobrina, ya ves- dijo mientras miraba tristemente la paleta que se le había caído de la boca- me hiciste tirar mi paleta, Juan- dijo molesta.

- no, tú la tiraste solita, querida hermanita- dijo riéndose mientras su José se unía a la burla.

 

La jovencita morena despertó sobresaltada mientras miraba la cuna de su sobrina, estaba comenzando a llorar. Así que se levantó dando traspiés.

- Ay, Karen... pobre de ti, que madre te fue a tocar- decía mientras le daba la mamila- y yo ahorita podría estar con Alaíde en el concierto de Evanescence- dijo mientras soplaba el mechón de su cabello- a ver, no... espérate ¿Qué día es hoy?- miró el calendario- aaa ya veo, estaba soñando- dijo con un rostro de decepción- el concierto fue hace dos meses.

Se dispuso a marcar por teléfono, marcó el número de su mejor amiga, esta contestó con muchos problemas.

- ¡quien!- dijo enojada.

- te desperté- dijo Arantxa riéndose

- hum... no, no me despertaste- su amiga se enderezo en la cama.

-  ay Alaide, oye... ¿me ayudas a estudiar para el examen de admisión?

- claro, ven mañana en la tarde, le diré a Juan que venga para que te ayude en matemáticas ¿si?- escuchó como Arantxa dudaba del otro lado del teléfono- oye y si mejor te vienes a dormir- dijo rozando un tono de emoción.

- ok, voy en un rato- ambas colgaron emocionadas.

 

 Juan se levantó emocionado, había soñado de nuevo con ese maravilloso concierto, hoy pensaba mucho en ella, aun no entendía porque, pero deseaba verla con todo su ser.

- Ay, Arantxa- miró el calendario- ¿y yo porque me levante tan temprano si es sábado?- dijo algo contrariado- bueno, me conectaré a ver si esta mi hermanita- dijo con una sonrisa.

Y en efecto, ella estaba conectada en el MSN, así que se apresuró a saludarla, y pronto pusieron las cámaras y los micrófonos.

- eres una floja, Alaíde- le dijo riéndose.

- ¿yo? Fuiste tú el que empezó la video llamada- dijo ella mientas bostezaba.

- sí, tu... oye no sabes de- guardó silencio cuando entró su mamá.

- Hola, señora, buenos días- dijo Alaide saludando con la mano.

- Buenos días- dijo la mamá de Juan indiferentemente mientras salía con un CD en la mano.

- Ara está aquí en la casa, está dormida todavía- se vio como debió la mirada a la segunda cama- mira- giró la computadora.

- Ah- eso se escuchó mas como un suspiro haciendo que Alaide volteaba la cámara para verlo.

- Uy- hacia ese tono de burla que tanto le apenaba a Juan.

- shh cállate, te va a escuchar- decía molesto.

 

Arantxa tomó la mochila y se lanzó a la cama que siempre le tocaba cuando iba a dormir a casa de Alaide, ambas contaban chistes y platicaban de nada, cuando alguno de los dos papas de Alaide entraba guardaban silencio y miraban los libros que estaba tirados por todo el suelo.

- me voy a conectar- dijo Arantxa levantándose y sentándose en la computadora.

- ándale pues- Alaide se recargo en su cama  y encendió la tele para ver los padrinos mágicos unos cinco minutos y después cambiarle como estúpida sin ver ningún canal.

Pronto ambas fueron a dormirse, les habían dado altas horas de la noche leyendo los chistes que les contaban sus amigos sonámbulos.

 

Después de estar toda la tarde estudiando, Juan y Arantxa se fueron juntos a la parada del camión, caminaron en silencio mientras Arantxa le seguía haciendo preguntas sobre matemáticas.

 

Se sentaron a estudiar cuidadosamente hasta que comenzó a dolerles la cabeza, Alaide notaba el nerviosismo entre Juan y Arantxa y lo único que hacía era enviar burlas indirectas y risitas divertidas.

 

Al llegar a la parada del camión, ambos quedaron en silencio, Arantxa buscó su cartera para buscar sus transvales.

- chintrola, se me olvidaron los transvales en casa de Alaide- dijo con una risita.

No recibió la respuesta de Juan, así que lo miró, este la miraba fijamente.

-¿Qué?- dijo Arantxa con curiosidad.

- ¿puedo decirte algo?- dijo Juan mientras le tomaba las manos, esto hizo que Arantxa se sacara de onda.

- s-si- dijo Arantxa abriendo mucho los ojos.

- quiero decirte... que... te quiero mucho -Arantxa estaba a punto de decir algo- pero de verdad muchísimo, y quera saber si...si querías ser mi novia o por lo menos darme una oportunidad- dijo tratando de mirarla a la cara.

- ...s-si...-dijo Arantxa con nerviosismo mientras lo abrazaba.

Fue entonces que llegaba el tan esperado beso de ese par, justo en la parada del camión mientras la gente perdía su camión por observar la escena.

 

Alaíde los acompañó hasta las afueras del portón de su privada, caminaba en medio de los dos como si fuera una chaperona. Al despedirse, les sonrió mientras hacia una última burla.

- Y no hagan nada en mi ausencia- dijo mientras se daba la vuelta y brincaba hacia su casa de nuevo- ¿ME OYERON?- se escuchó muy a lo lejos, Juan y Arantxa solo se miraron fugazmente.